Enclavada en el valle homónimo o de Los Anchos, la aldea de Prado Maguillo se situa elevada unos 40 metros con respecto al fondo de dicho valle. La ladera tiene orientación sur y esto condiciona el clima del lugar, con veranos relativamente calurosos en las horas centrales del día, si bien este calor queda altamente mitigado por el grosor de los muros de la casa y la abundancia de vegetación arbórea caducifolia. Las noches de estío son frescas, haciéndose necesario,a partir de cierta hora, algo de ropa de abrigo. Este tipo de vegetación, propicia que los rayos del sol alcancen la casa en invierno proporcionando un agradable microclima. En cambio, cuando el invierno se muestra en toda su crudeza, la nieve cubre todo y la temperatura cae sin contemplaciones.
El margen izquierda del valle se encuentra flanqueado por elevadas montañas y una vertiginosa linea de acantilados en los que la especie vegetal predominante es el pino, sobre todo en cotas bajas. No obstante existen rincones con bosquetes de arces, mostajos e incluso acebos. En cambio el margen derecho presenta perfiles suaves con montañas de menor elevación, predominando sobre todo “el chaparral”. Extensas manchas de encinares centenarios se alternan con pinar, siendo aquí donde se asientan todos los cortijos y aldeas del valle. La vega, fértil y húmeda está repleta de “piazos” o parcelas de tierra de labor y huertas, hoy tristemente abandonadas en su mayoría.
El despoblamiento de la zona ha alterado los usos y costumbres aunque las aldeas conservan parte del sabor de antaño y algunos “supervivientes” se niegan a abandonar su tierra. La oveja segureña, motor económico serrasegureño en un pasado reciente, hoy solo se ve representado por algunos rebaños que resisten estoicamente “al progreso”. Numerosos relatos de tradición oral narran heroicas gestas de la trashumancia en nuestra tierra. Oficios y aprovechamientos del pasado aun permanecen en la memoria de quienes habitamos Segura.
La fauna salvaje también está presente en la zona, pudiéndose disfrutar de la “berrea” en otoño y observar durante todo el año especies como el jabalí, ciervo, gamo, muflón, zorro, cabra montés…, así como gran variedad de aves.