Seguimos si conocer todos los motivos por los cuales nuestra sierra carece de “gancho” a la hora de las actividades invernales. El público en general, desconoce que en estas sierras puedan practicarse determinados deportes de nieve. Es verdad que por altitud, la nieve no aguanta y/o transforma de la misma manera que en Sierra Nevada. También es un hecho que no todos los años cae la nieve suficiente, pero solo hay que buscar el lugar que se adapta a la actividad elegida. Esos lugares, suelen ser de difícil acceso y eso echa para atrás a cualquiera, ya que no compensa el “pateo” de ida y vuelta. Este no es el caso.
Muchas han sido las veces que, yendo a pie o en bici, nos hemos quedado mirando el Picón del Galayo pensando que su morfología podría adaptarse perfectamente al esquí de montaña. Por H o por B nunca se había terciado intentarlo hasta este mes de febrero, que ha tocado y ha salido bien. 
No encontramos el paquetón enorme y uniforme que debió tener la montaña el pasado día 8 de febrero, día que pudimos esquiar hasta en Prado Maguillo. La nieve está muy venteada en muchas zonas y la cima pelada, pero aun así, está perfecta para subir y más o menos bien para el descenso.

Puede que los puristas pongan mil y una pega a la actividad, que si mala nieve, que si corta, que si hay que remar algo a partir de la tiná, que si…, pero te puedo asegurar, querido lector, que tanto la subida, como la bajada, son harto gratificantes.

El día estaba algo ventoso en el valle por lo que decidimos llevar mochila grande para meter abundante abrigo. No nos equivocamos  porque arriba el viento soplaba con fuerza y ya se sabe lo que ocurre con la sensación térmica.

 Primeros metros a pie.

 Rebaño de obejas que nos observan.

 Ahora toca foquear.

 A pesar de que sobresalen matojos, la progresión es ideal y las pieles trabajan perfectamente.

 Algún que otro rodeo para evitar calvas.

 La pendiente es llevadera y solo hay que usar las alzas en la parte alta de la montaña.

Apenas una tímida plaquita de hielo, siendo innecesario el uso de cuchillas o crampones. Nieve buenísima.

Ración de fotos en la cima.

Y queda lo mejor, el descenso.

Nueva  experiencia. Esquiar entre encinas es algo nuevo para nosotros.

Del tirón hasta la tinada. Luego, algún tramo  más de bajada  y otro corto paseo a pie hasta el coche.